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Ana Abril clausura la EFS 2012

La directora de Desarrollo Institucional de Cáritas Española puso fin al ciclo de conferencias que han tenido lugar durante el mes de febrero y marzo.

Ana es licenciada en Derecho por la Universidad Pontificia de Comillas y Diploma de Letrado Asesor de Empresas, con una larga trayectoria profesional e implicación, nos dio una lección sobre nuevas formas de intervención en el ámbito social. Partiendo de una cita: “Parar el mundo es decidir conscientemente que vas a salir de él para mejorarlo y mejorarte” (Espinosa), comenzó su exposición.

¿Qué dijimos y no hicimos?

Y a través de este apartado analizar, ¿Qué podemos aprender de esta crisis? Vivimos en un mundo excluyente, donde lo hemos reducido todo al número, la vulnerabilidad existe como un modelo y lo público aparece como espacio deshabitado. La sociedad se ve reflejada en estas 4 íes (Celorio)

– Indiferencia
– Invisibilidad
– Inmovilidad
– Impotencia

Pero ante esta realidad, podemos ser germen de utopía.

¿Qué decíamos de la exclusión?

Tenemos que pasar de lo individual a lo estructural, de lo unidimensional a lo multidimensional y de lo estático al proceso.

Una intervención social que contemple

“Ser radicalmente lo que somos”. Se trata de un enlace entre lo personal, lo comunitario y estructural. Un intervención que sea desarrollo.

Los agentes

¿Qué personas para qué tiempo? Se trata de hacer una mirada hacia cada persona y el mismo tiempo una mirada abierta al mundo. Ana exponía, una lógica ordinaria y una lógica del compartir, los valores que vivimos como personas y como sociedad. No es fácil llevar esta tarea a cabo en un mundo fragmentado, que nos lleva a lo individual, a lo invisible… Por eso, propuso acompañarnos unos a otros, y recibir una formación técnica pero al mismo tiempo una formación del corazón.

CLAVES

– Gratuidad: Dejarnos impactar. “La Caridad en la verdad pone al hombre ante la sorprendente experiencia del don” CV 34

– Responsabilidad: Hemos de asumir con realismo, confianza y esperanza las nuevas responsabilidades que nos reclama la situación.

– Indignación: La acción que imponen los márgenes es contraestructural, subersiva, disidente, y al mismo tiempo enfáticamente compasiva. Se trata de una indignación moral ante su injusto sufrimiento evitable.

– Encuentro: La intervención social tiene que ser encuentro, complicidad…

– Silencio: necesitamos espacio de nutrirnos, que nos de fuerzas y evite el desgaste.

Lo comunitario

Ana habló de la comunidad desde el conocimiento, sensibilización y compromiso. Desde la relación de reciprocidad de los bienes relacionales, crear sociedad. “No existe posibilidad de ser personas sin contextos personalizados” (Víctor Renes).

Un voluntariado desde su tener, su hacer, su estar y un voluntariado en su ser.

Aun habiendo recursos, podemos hacer las cosas de otra manera.

Lo estructural

Ninguna estructura puede garantizar el desarrollo desde fuera. Es necesario crear estructuras de solidaridad. “El bien de todos, en la comunidad política, local, nacional y mundial”. (Benedicto XVI) No transforman las palabras, sino el encuentro.

Y si hacíamos lo que decíamos…

1- Ser parte, respetando la dignidad, logremos un cambio personal.
2- Tomar parte, generar solidaridad y cambio social.
3- Implicarse. Bien común para producir un cambio estructural.

La participación

Hablamos de personas, y sin embargo a veces…

– Reducimos a las personas a estereotipos, las definimos por sus carencias.
– Es necesaria la participación como un proceso, no como un espacio, es necesario crear algo conjuntamente y que nos haga aprender. Este es el objetivo de la intervención.
– Participación y convivencia para crear una sociedad justa.
– Participación y dignidad, porque si no, no hay dignidad de la persona.
– Si no hay participación creamos relaciones de poder.
– Pero al mismo tiempo, todos los cambios en la historia han venido de las personas, la realidad requiere abrir espacios de esperanza.

Intervención en el tercer sector

Ana terminó su exposición, afirmando la importancia de la relación de reciprocidad y redistribución, por lo tanto la necesidad de crear sociedad.
No podemos funcionar fragmentados, es necesario un trabajo un red y disponer de espacios integradores.

¿Qué hacemos diferencial?

El ser y el hacer distinto

Ser transformación y para eso tenemos que “mojarnos” (estar inmersos en la realidad) discernir y optar, ser firmes en lo irrenunciable, y vincular lo personal, lo social y lo estructural.

Después de la exposición, tuvieron lugar 4 talleres de trabajo en grupo: nuevas formas de situarse desde la esperanza, nuevas alternativas económicas, así como nuevas formas de participación política y nuevas formas de intervención. Hubo una buena participación y propuestas muy interesantes que nos dieron claves para el trabajo y el quehacer diario.

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