La formación, cofinanciada por el FSE+, prepara a 12 alumnos y alumnas para incorporarse a un sector con alta demanda laboral en Salamanca.
El pasado 12 de enero dio comienzo la primera edición de 2026 del Certificado Profesional de Atención Sociosanitaria a Personas Dependientes en Instituciones Sociales. Una formación con alta demanda tanto entre personas en búsqueda de empleo como entre empresas del sector en toda la provincia de Salamanca.
El programa está cofinanciado por la Unión Europea a través de la convocatoria FSE+ de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha contra la Pobreza, y cuenta con la supervisión de la Sección de Formación del ECYL. En esta edición, 12 alumnos y alumnas se formarán para incorporarse a un sector profesional con amplias salidas laborales, con el objetivo de acceder a un empleo que les permita desarrollar sus proyectos de vida personales.
La formación se extenderá hasta el 5 de junio de 2026 y permitirá al alumnado adquirir una cualificación que, en la edición de 2025, alcanzó una tasa de inserción laboral superior al 80 % entre las personas participantes.
El inicio del curso ha estado marcado por la motivación y el compromiso del grupo, tal y como refleja el testimonio de la educadora y docente Joaquina Barcos, quien destaca la diversidad del alumnado y su implicación con la profesión: “Un curso nuevo, un grupo nuevo y como cada año nervios nuevos con nuevos retos, nuevas esperanzas y nuevos compromisos. Este año no sorprendió la alta demanda ni el amplio espectro de demandantes, pero sí la elevada formación que algunos traen de sus lugares de origen, la diversidad de edades y el compromiso con el objetivo de esta formación”.
Según explica la docente, el alumnado es consciente de que su prioridad es encontrar empleo y de la elevada demanda de profesionales en este ámbito, pero también de la dureza y exigencia de una profesión que, en muchos casos, no está suficientemente reconocida ni remunerada. Aun así, subraya que la vocación y la satisfacción personal de mejorar la vida de personas dependientes compensa estas dificultades. “Realizar un trabajo que sirve para mejorar la vida de seres humanos indefensos, frágiles y en muchos casos llenos de soledad, les aporta una satisfacción que no entra en ninguna nómina”.
Durante el curso, el alumnado se formará no solo en contenidos teóricos y procedimientos técnicos, sino también en una visión integral del cuidado, centrada en el bienestar físico, mental, emocional y social de las personas atendidas. Un enfoque que conecta directamente con la misión de Cáritas, basada en poner a la persona en el centro. Para la docente, este alto nivel de compromiso supone también un reto profesional: “Tratar de conseguir con ellos la mejor de las formaciones y que sean los autores de mejorar la vida de las personas dependientes con las que en unos meses van a trabajar”.
Desde la organización del curso, solo queda desear al grupo un buen aprovechamiento de la formación y mucho éxito en su futuro profesional. Un curso cofinanciado por el Fondo Social Europeo en su convocatoria FSE+ de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha Contra la Pobreza.


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