El encuentro sirvió para reflexionar sobre la crisis ecológica y nuestro compromiso con las personas más vulnerables.
A pesar del frío, Cáritas Salamanca celebró ayer, jueves 29 de enero, el primer Círculo de Silencio del año en la Puerta Zamora, junto a la iglesia de San Marcos. Un espacio abierto a toda la ciudadanía para la reflexión y la denuncia pacífica de distintas realidades sociales.
En esta ocasión, el encuentro puso el foco en el cuidado de la casa común, subrayando la estrecha relación entre la crisis ecológica y las situaciones de pobreza, desigualdad y desplazamiento forzoso que afectan especialmente a las personas más vulnerables. El deterioro del planeta no es solo una amenaza ambiental, sino también social, ya que el cambio climático multiplica la pobreza, los conflictos y la exclusión.
Al finalizar el Círculo de Silencio, un representante de Cáritas leyó un manifiesto en el que se denunció la creencia de que la naturaleza —y las personas— pueden ser explotadas sin límites. Una lógica que, como señalaron los obispos reunidos en sínodo en 2024, resulta tan destructiva como la violencia o las guerras. Asimismo, se destacó que el cambio climático es hoy uno de los principales factores que obligan a millones de personas a abandonar sus hogares, afectando de manera especial a mujeres y niñas.
El manifiesto reafirmó también la llamada a la acción desde lo cotidiano, invitando a recuperar la simplicidad, aprender a vivir con menos, compartir y valorar los pequeños gestos de cuidado del planeta, convencidos de que “muchos gestos pequeños pueden convertirse en grandes cambios”.
Con este primer Círculo de Silencio del año, Cáritas Salamanca quiso lanzar un mensaje claro de esperanza y corresponsabilidad: cuidar de la casa común es una forma concreta de cuidar de las personas y de construir, entre todos, un mundo más justo, en paz y con futuro.
Gracias por formar parte de este gesto, tanto en Salamanca como en Santa Marta. Entre todos, hacemos un círculo más y más grande.





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