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Espacio verde: 365 días para no desperdiciarla

25 marzo, 2026

Con motivo de este 22 de marzo, Día Mundial del Agua, invitamos a hacer una pausa necesaria. Nuestra voluntaria Carmen Sanchís nos propone mirar más allá de lo evidente y tomar conciencia del valor real de un recurso tan esencial como a menudo invisible en nuestro día a día. Una reflexión que nos cuestiona y nos anima a dar pequeños pasos hacia un uso más responsable y comprometido del agua.

«En casa lo hacemos en automático: abrir el grifo. Sale agua, la usamos y la jornada transcurre sin sobresaltos. Un día más con agua. Pero a propósito del Día Mundial del Agua, aprovechemos—al menos unos minutos— para pensar en algo que normalmente pasamos por alto. El agua no es solo eso que vemos correr por la tubería. Es mucho más. Está en casi todo lo que hacemos, aunque no se note.

En el café de la mañana, en la fruta que compramos, en la ropa que llevamos. Hay una especie de “agua invisible” que sostiene nuestro día a día. Y esa es la parte que jamás contabilizamos, pero va, paso a paso, conformando nuestra huella hídrica. Nos gusta pensar que somos responsables porque no dejamos el grifo abierto o porque intentamos ducharnos rápido. Pero eso es solo una parte de la historia. La otra —la importante— tiene que ver con la manera en cómo consumimos otros artículos.

Por ejemplo, tirar comida no es solo tirar comida. Es tirar también el agua que se utilizó en la producción agrícola. Y eso cambia bastante la perspectiva. Lo mismo ocurre cuando elegimos productos que requieren muchos recursos para llegar hasta nosotros (como un vaquero de última moda, aunque no lo veamos directamente).

No es un problema sencillo, ni tiene soluciones mágicas. Pero tampoco hace falta complicarlo demasiado. A veces, los cambios más elementales son muy útiles: planificar mejor la compra para evitar desperdicios, elegir productos de temporada, consumir con un poco más de consciencia. No se trata de algo estricto, sino de hacerlo un poco mejor. Y claro está, no podemos renunciar a las acciones de siempre, si siguen funcionando: cerrar el grifo mientras nos cepillamos los dientes, usar los electrodomésticos con carga completa para la colada, preferir la ducha al baño. Son pequeños gestos dentro de cada familia, que van sumando y educando en la conservación del recurso.

La idea es cambiar la forma de mirar y entender que el agua no es infinita, aunque a veces lo parezca. El agua es vida y una bendición cuando sale por el grifo de casa. No perdamos de vista que muchas comunidades en el mundo no tienen acceso ni a una gota en kilómetros a la redonda. Vamos a darle el valor que tiene, con la consistencia de las cosas que hacemos cada día, para que no solo se conviertan en hábitos sino también generen resultados.

El Día Mundial del Agua es un momento oportuno para reflexionar sobre algo no tan obvio, quizás incómodo: vivimos como si la tuviéramos garantizada para siempre. Sabemos de sobra que no es así. El agua no necesita grandes discursos, pero requiere el acción individual y sostenida de cuidarla. Es decir: cómo la usamos por una parte y por la otra, sumar nuestras voces y voluntades al esfuerzo global por proteger y defender este líquido vital.»

Carmen Sanchis

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