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La Mesa del Migrante de Salamanca conmemora el Día Internacional de las Personas Migrantes

22 diciembre, 2025

Como parte de la plataforma, Cáritas Salamanca reivindica los derechos, la dignidad y las aportaciones de las personas migrantes a nuestra sociedad.

Con motivo del Día Internacional de las Personas Migrantes, que se celebró el 18 de diciembre, a lo largo de la semana pasada se desarrollaron en Salamanca diversas actividades organizadas por las entidades sociales que acompañan a personas migrantes residentes en la ciudad, agrupadas en la Mesa del Migrante de Salamanca. 

El martes 17 de diciembre, desde las 17:30 horas, tuvo lugar un acto público en la calle Zamora con el objetivo de visibilizar la realidad migratoria y poner en valor la riqueza que aportan las personas migrantes a la sociedad salmantina. Durante el encuentro se desplegó un mapa del mundo, en el que se señalaron los países de origen de las personas participantes mediante pequeñas luces, símbolo de las aportaciones sociales, culturales y económicas que realizan en las sociedades de acogida. La colocación de las luces estuvo acompañada por la lectura del poema “Llegamos”, de Maysoun Shoukair, un texto que dio voz a los sueños, las pérdidas y las dificultades que atraviesan muchas personas cuando se ven obligadas a abandonar su hogar.

Al finalizar la concentración se procedió a la lectura de un manifiesto, en el que se recordó que la migración es una realidad inherente a la historia de la humanidad y un derecho reconocido en el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se destacó que, según Naciones Unidas, más de 304 millones de personas eran migrantes internacionales en el mundo y que en España residían más de 6,9 millones de personas extranjeras. Cifras que no son solo números, sino historias de resiliencia, esperanza y contribución.

El manifiesto subrayó las causas estructurales de la migración, como las desigualdades económicas, los conflictos armados, la violencia, la persecución y la crisis climática, recordando que detrás de cada proceso migratorio hay decisiones difíciles y, en muchos casos, traumáticas, que implican dejar atrás la familia, la cultura y toda una historia personal para comenzar de nuevo en las sociedades de acogida.

Asimismo, se puso de relieve que las personas migrantes enriquecen las sociedades de acogida, aportando diversidad cultural, transformación social y económica, trabajo en sectores esenciales, voluntariado y contribuciones fundamentales al sistema económico y social, especialmente en ámbitos como la agricultura, la hostelería y el cuidado de las personas mayores. El texto alertó también sobre los riesgos que afrontan muchas personas migrantes cuando la migración se produce sin un enfoque de derechos, como la exposición a redes de trata y explotación, las dificultades de acceso a derechos básicos —vivienda, educación o sanidad— y la presencia de discursos xenófobos y de odio que perpetúan la exclusión social.

Desde las entidades del tercer sector de Salamanca se reclamó a las instituciones públicas y responsables políticos el fortalecimiento de políticas de inclusión y convivencia intercultural, la garantía de condiciones dignas en los sistemas de acogida, el impulso de campañas contra la xenofobia, el fomento de la cooperación internacional y la habilitación de vías legales y seguras que eviten la migración irregular y las tragedias en las rutas migratorias.

La actividad concluyó con un llamamiento a la responsabilidad colectiva, recordando que nadie abandona su hogar a la ligera y que detrás de cada persona migrante hay una historia de coraje y esperanza. Los actos se completaron con nuevas iniciativas en el barrio de Garrido (incluyendo un scape room, bingo, y un cortometraje intercultural), reforzando los espacios de encuentro y sensibilización en la ciudad.

Con motivo de este día, compartimos además la reflexión de Sainot, migrante y voluntaria de nuestra Cáritas: 

CÁRITAS, desde la mirada de un migrante

«Existen momentos cruciales en la vida. Estos pueden convertirse en inolvidables, cálidos, enternecedores, aleccionadores, pueden llenar nuestras expectativas y transformarse en inolvidables, pero también pueden convertirse en monstruos que nos paralizan y hacen de esta experiencia algo traumático y frustrante. O tal vez, nuestra mente buscando llevarnos lejos del miedo que nos reta, nos obliga a barrerlos bajo la alfombra para que no duela recordarlos.

La experiencia de ser migrante es compleja: es una mezcla de felicidad, angustia, de un constante cerrar los ojos ante la realidad que se vislumbra como una gigantesca ola que llegará a cubrirnos y adueñarse de nuestros sueños. Esos que tienen cabida en una maleta de no más de 23 kg. donde se perpetúa toda nuestra historia. Esa a la que fielmente honramos para ser merecedores de aquello por lo que nos atrevemos a apostar.

En este difícil camino es de imperiosa necesidad tener la fuerza de voluntad a prueba de balas y la capacidad de acercarnos a quienes nos tiendan una mano en el camino. Tener la humildad de reconocer lo que desconocemos y ser capaces de concebir lo valioso que es encontrarnos junto a alguien que nos apoye y anime a seguir adelante, que nos ayude a levantarnos en la primera, segunda, tercera caída, a despertar nuestro verdadero potencial, a enfrentarnos a lo que se presente, hasta el último aliento.

No se cuenta con requisito previo para avanzar en la vida, pero, ese avanzar, aunque lento y agónico, calma el sufrimiento de posponer el accionar, de tener las manos atadas y el corazón entumecido. No existen soluciones mágicas, pero ayuda mucho el apoyo continúo enfocado principalmente en la salvaguarda de la parte psíquica, para lograr una nueva mentalidad que nos servirá de escudo.

Honrar, servir, practicar el bien, ganar respeto esforzándose cada día, buscando la manera, por nuestro bien y por el de quienes queremos, de beneficiar lo máximo posible nuestro entorno con valor, nobleza, libertad. Y dejar claro que el mundo que se busca construir debe siempre constituir la máxima de vida de un migrante… Luego, entregar con humildad todo a nuestra autoridad superior, esperar y ver la maravilla de lo que va sucediendo.

Gracias, CÁRITAS. Gracias a sus colaboradores, socios y voluntarios por su apoyo, su compañía; “aman lo que hacen” y han entendido el verdadero significado del verbo amar. De esa fuerza mágica e inmortal capaz de mover el mundo, que extiende la mano a propios y extraños aún en la más oscura noche.»

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