Profesionales y voluntarios de Cáritas compartieron experiencias de acompañamiento a personas privadas de libertad y reclamaron una mayor atención a la salud mental en el ámbito penitenciario.
La Casa de la Iglesia de Salamanca acogió el pasado 9 de mayo el encuentro regional de final de curso de Pastoral Penitenciaria de Castilla y León. Una jornada de convivencia, reflexión y trabajo conjunto que puso en valor la intervención de Cáritas a través de distintos programas de acompañamiento a personas privadas de libertad y en situación de exclusión social.
Voluntarios y responsables de las diócesis de León, Zamora, Valladolid, Ávila, Segovia, Palencia, Burgos y Salamanca compartieron espacio con técnicos y responsables de programas penitenciarios de varias Cáritas diocesanas de la comunidad, fortaleciendo una red de trabajo común centrada en la dignidad, la escucha y el acompañamiento integral de las personas internas.
Uno de los ejes principales de la jornada fue la preocupación creciente por la salud mental en prisión; una realidad que afecta a buena parte de la población penitenciaria y que preocupa especialmente a quienes trabajan dentro y fuera de los centros penitenciarios.
En este contexto intervino Lola Apolo, técnica del Proyecto Ranquines coordinado por Cáritas Salamanca; recurso que acompaña desde hace ocho años a personas con trastorno mental grave en situación de exclusión social. Junto a dos participantes del proyecto, compartió testimonios y experiencias que acercaron a los asistentes una realidad marcada por el sufrimiento psíquico, la soledad y la exclusión. Situaciones que muchos voluntarios reconocen también dentro de prisión.
Desde Burgos, David Alonso, coordinador del programa “Volver a empezar” de Cáritas Burgos, alertó sobre el aumento de trastornos mentales entre las personas privadas de libertad y defendió la necesidad de reforzar el trabajo conjunto entre Cáritas y Pastoral Penitenciaria. “Somos Iglesia y tenemos que participar en común y en unión”, señaló.
También desde Cáritas Diocesana de Zamora, Jesús Casado compartió el trabajo que realizan en el Centro Penitenciario de Topas, especialmente en el módulo 9, a través de talleres y acciones de acompañamiento vinculadas a las adicciones y la salud mental. En la misma línea, el delegado episcopal de Cáritas Zamora, César Salvador, destacó la importancia de poner siempre a la persona en el centro, “por encima de todas sus circunstancias”.
Durante la jornada, los participantes coincidieron en señalar la necesidad de seguir fortaleciendo los espacios de coordinación entre entidades eclesiales para ofrecer respuestas más humanas y cercanas a quienes viven situaciones de exclusión y privación de libertad.
El encuentro concluyó con una eucaristía y una comida compartida entre los asistentes, reafirmando el compromiso de Cáritas y Pastoral Penitenciaria con el acompañamiento a las personas privadas de libertad y la defensa de su dignidad.





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