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Cáritas Salamanca celebra la Eucaristía de Caridad con un emotivo homenaje diocesano a Carmen Calzada

5 junio, 2026

La comunidad diocesana reconoce una vida de entrega al servicio de los más vulnerables y agradece el compromiso de quienes hacen posible cada día la misión de Cáritas.

La familia de Cáritas Diocesana de Salamanca se reunió este jueves, 4 de junio, en la iglesia de La Purísima para celebrar la Eucaristía del Día de la Caridad, en el marco de la solemnidad del Corpus Christi y con el lema de la campaña de este año, “Elige amar; elige comunidad”. La celebración congregó a trabajadores, voluntarios, participantes, colaboradores y benefactores, junto a numerosos miembros de la comunidad diocesana y representantes de distintas instituciones civiles, militares y académicas de la provincia.

Presidida por el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, la Eucaristía se convirtió en una gran acción de gracias por tantas personas que, desde distintos ámbitos, hacen posible la misión de Cáritas y mantienen viva la presencia de la Iglesia junto a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad. Fue también una oportunidad para reconocer el valor de la comunidad, la fraternidad y el compromiso compartido que sostienen cada día la acción de la diócesis.

Una caridad que nace de la Eucaristía

En su homilía, Mons. Retana centró su reflexión en la profunda relación entre la Eucaristía y la caridad. Recordó que el amor que Cristo entrega en el pan compartido impulsa a los cristianos a salir al encuentro de los demás y a comprometerse con quienes más necesitan apoyo, cercanía y esperanza.

No podemos vivir sin la Eucaristía”, afirmó el obispo, señalando que el alimento recibido en ella se traduce necesariamente en gestos concretos de amor y solidaridad. Asimismo, agradeció la labor de quienes forman parte de Cáritas y dedican su tiempo y esfuerzo a acompañar a las personas más vulnerables, haciendo visible el amor de Dios en medio de la sociedad.

Durante la celebración también tuvo lugar uno de los momentos más simbólicos de la jornada. En el ofertorio se presentaron cinco carteles representando los cinco sentidos como expresión de una caridad que transforma la forma de mirar, escuchar, acercarse y relacionarse con los demás. Una propuesta que invitó a contemplar la dignidad de cada persona, escuchar con atención, descubrir la bondad presente en cada vida, compartir la alegría de la fraternidad y tender la mano para construir comunidad.

El reconocimiento de toda una diócesis

La celebración estuvo marcada por el emotivo homenaje a Carmen Calzada, vinculada a Cáritas Diocesana de Salamanca desde la década de los setenta y directora de la institución durante 26 años. El acto quiso expresar el agradecimiento de toda la Iglesia de Salamanca a una trayectoria de servicio que ha dejado una profunda huella en varias generaciones de trabajadores, voluntarios y responsables de Cáritas.

El propio obispo destacó su capacidad de entrega, su cercanía y su forma de acompañar a las personas, definiéndola como una trabajadora incansable y una referencia para quienes han compartido con ella el camino de la caridad. Como parte de este reconocimiento, recibió la medalla pontificia Pro Ecclesia et Pontifice, concedida por el papa León XIV; una distinción que fue acogida con una larga ovación por parte de toda la asamblea.

Sin embargo, el verdadero protagonismo  estuvo en el cariño expresado por quienes han compartido décadas de trabajo, encuentros y compromiso junto a ella. La emoción fue una constante durante todo el homenaje, reflejando el afecto y la gratitud que Carmen ha sembrado a lo largo de tantos años de servicio.

Una vida entregada a construir comunidad

Al homenaje se sumaron distintas voces del ámbito de Cáritas. José Manuel Lázaro, director de Cáritas Diocesana de Salamanca, recordó que Carmen ha transmitido siempre con fuerza el sentimiento de pertenecer a una misma familia. Como símbolo de ese vínculo, le hizo entrega de un recuerdo de la campaña del Día de la Caridad.

También el presidente de Cáritas Española, Manuel Bretón, quiso acompañar este momento de gratitud, destacando la admiración y el cariño que despierta Carmen entre quienes han trabajado junto a ella. Del mismo modo, el presidente de Cáritas Castilla y León, Guenther Boelhoff, subrayó la huella que ha dejado en numerosas generaciones de responsables de la institución, agradeciendo su papel como compañera, maestra y referente.

Las intervenciones fueron dibujando el retrato de una mujer que ha dedicado gran parte de su vida a hacer de la caridad una tarea compartida, convencida de que nadie construye Cáritas en solitario y de que la respuesta a las situaciones de pobreza y exclusión pasa necesariamente por el encuentro, la escucha y la fraternidad.

Visiblemente emocionada, Carmen tomó finalmente la palabra para agradecer el cariño recibido. Dio gracias a Dios por la llamada al servicio, a la diócesis por la confianza depositada durante tantos años y a todas las personas con las que ha compartido camino en Cáritas. En sus palabras recordó que la misión de la Iglesia sigue siendo hoy la de construir comunión y esperanza en medio del mundo.

Retomando el lema de la campaña de este año, animó a continuar haciendo de la caridad una forma concreta de vivir el Evangelio y de responder a los desafíos de nuestro tiempo. Un mensaje que encontró eco en una asamblea puesta en pie y que cerró la celebración con un prolongado aplauso, expresión de gratitud hacia una vida entregada al servicio de los demás.

Gracias a todas las personas que, cada día, siguen eligiendo amar y eligiendo comunidad.

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