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Programa de Prevención y Atención a las Drogodependencias: dos décadas de calidad y acompañamiento a personas con adicciones

10 junio, 2026

El Centro de Día, el Servicio Ambulatorio y el Servicio de Referencia de Prevención, Programa Lazarillo cuentan actualmente con certificaciones de calidad que avalan su trabajo en prevención, tratamiento y acompañamiento a personas con adicciones y a sus familias.

Detrás de cada certificado de calidad existe una idea muy concreta: garantizar que quienes atraviesan una situación difícil reciban la mejor atención posible, con cercanía, profesionalidad y transparencia. Ese es el camino que lleva recorriendo desde hace ya dos décadas el Programa de Prevención y Atención a las Drogodependencias de Cáritas Diocesana de Salamanca. Un trabajo constante que comenzó en 2006, cuando el Centro de Día obtuvo por primera vez el sello de calidad QUALICERT para el “Tratamiento de las adicciones y las dependencias en centros de día”, convirtiéndose en uno de los recursos pioneros en este ámbito.

Desde entonces, el programa no ha dejado de evolucionar. Lo que comenzó como una certificación centrada en el Centro de Día ha ido ampliándose y adaptándose a las nuevas realidades sociales y terapéuticas. Hoy, el sistema de calidad engloba también el Servicio Ambulatorio y el Programa Lazarillo, especializado en prevención e intervención con adolescentes y jóvenes. Un reconocimiento que refleja años de trabajo, revisión y mejora continua en la atención a personas con problemas de adicciones.

Mucho más que un certificado

Las certificaciones del Programa de Drogodependencias están avaladas por SGS International Certification Services Ibérica, entidad encargada de realizar las auditorías externas, siguiendo el referencial desarrollado junto a ASECEDI (Asociación Española de Centros de Día). En el caso del Centro de Día y del Servicio Ambulatorio, ambos cuentan actualmente con la certificación especializada QUALICERT para programas de tratamiento de adicciones y dependencias mediante centros de día y programas ambulatorios. Por su parte, el Programa Lazarillo se incorpora al sistema de calidad con la certificación UNE-EN ISO 9001:2015, vinculada a la intervención con jóvenes que presentan problemas de consumo o uso problemático de pantallas.

Las auditorías se realizan cada año. Dos de ellas son de seguimiento y la tercera corresponde a la renovación completa del certificado. Un proceso exigente que obliga a revisar protocolos, detectar posibles mejoras y adaptarse continuamente a nuevas necesidades sociales y terapéuticas. Cáritas destaca que esta revisión permanente ayuda a mantener una mirada crítica y comprometida sobre el propio trabajo. “La calidad no es algo estático. Supone revisar continuamente cómo acompañamos a las personas y cómo podemos hacerlo mejor”, explican desde el programa.

Un trabajo integral frente a las adicciones

El Programa de Prevención y Atención a las Drogodependencias de Cáritas Salamanca lleva años desarrollando una intervención integral con personas que atraviesan problemas de consumo o conductas adictivas.

El Centro de Día continúa siendo uno de sus pilares fundamentales. Se trata de un recurso terapéutico y educativo en el que personas vulnerables participan diariamente en diferentes actividades orientadas a la recuperación personal, la mejora emocional y la incorporación social. La intervención se realiza desde un enfoque multidisciplinar, con profesionales de diferentes áreas: psicológica, socioeducativa, sanitaria y de inserción sociolaboral. Un trabajo coordinado que permite acompañar a cada persona teniendo en cuenta todas las dimensiones de su vida.

Junto al Centro de Día, el Servicio Ambulatorio ofrece una atención individualizada tanto a personas con problemas de adicción como a sus familias. Este recurso permite realizar tratamientos terapéuticos adaptados a cada situación, así como procesos de seguimiento, orientación y derivación cuando es necesario. Además, el programa se ha ido adaptando a los problemas de patología dual en aumento, mejorando la coordinación con otros recursos que complementan la intervención, e incorporando nuevas realidades vinculadas a las adicciones.

Y finalmente, el Programa Lazarillo se ha incorporado al proceso de certificación de calidad en 2024. Este servicio trabaja con jóvenes de entre 12 y 21 años que presentan problemas de consumo de drogas, o nuevas adicciones como el uso problemático de pantallas, apuestas online o videojuegos. Lazarillo se ha convertido en un recurso de referencia en Salamanca tanto para la prevención como para la intervención temprana. Su labor no solo se centra en los jóvenes, sino también en sus familias, ofreciendo acompañamiento psicológico, orientación educativa y espacios de apoyo. El programa trabaja desde la prevención indicada, interviniendo cuando ya existen señales de riesgo o consecuencias negativas derivadas de los consumos o de determinadas conductas adictivas.

La incorporación de Lazarillo al sistema de calidad y su acreditación bajo la norma ISO 9001:2015 supone también un reconocimiento al trabajo desarrollado durante todos estos años con adolescentes y jóvenes, especialmente en un contexto social en constante cambio.

Calidad al servicio de las personas

Más allá de procedimientos o revisiones técnicas, el verdadero sentido de estas certificaciones está en las personas. Los estándares de calidad obligan, por ejemplo, a garantizar una atención individualizada, a informar claramente a quienes llegan al recurso, a recoger su opinión sobre el servicio o a revisar periódicamente los tratamientos y objetivos planteados.

También ponen el foco en la importancia del trabajo en red y de la coordinación con otros recursos sanitarios, sociales y educativos; algo fundamental en el ámbito de las adicciones. Otro de los aspectos destacados es la importancia de la formación continua de los equipos profesionales y del acompañamiento del voluntariado; una pieza fundamental dentro de la identidad de Cáritas.

Durante todos estos años, el Programa de Drogodependencias ha ido creciendo y adaptándose a nuevas necesidades, pero manteniendo intacta su esencia: acompañar a las personas desde la cercanía, la dignidad y la confianza en los procesos de recuperación. Dos décadas después de aquella primera certificación obtenida en 2006, el Centro de Día, el Servicio Ambulatorio y el Programa Lazarillo continúan mirando al futuro con el mismo compromiso: seguir ofreciendo una atención humana y de calidad a quienes más lo necesitan.

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