Representantes de las comunidades católica, ortodoxa, anglicana e islámica compartieron mensajes y reflexiones en torno a la fraternidad, el respeto mutuo y la construcción de la paz.
La Plaza de las Agustinas acogió el pasado sábado 30 de mayo el II Encuentro Interreligioso por la Paz, una iniciativa que volvió a reunir a miembros y representantes de distintas confesiones religiosas presentes en la ciudad en un gesto compartido de fraternidad, diálogo y convivencia.
Promovido por el párroco de Nuestra Señora de Lourdes, Miguel Ángel González, y con la colaboración de Cáritas Diocesana de Salamanca, el encuentro congregó a las comunidades católica, ortodoxa, anglicana e islámica para visibilizar su compromiso común con la paz y el entendimiento entre las personas y los pueblos.
La jornada comenzó con una eucaristía por la paz en la iglesia de San Benito, presidida por el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana. Tras la celebración, los participantes se dirigieron hasta la Plaza de las Agustinas para sumarse al acto interreligioso, abierto a toda la ciudadanía.
Durante el encuentro, representantes de las distintas confesiones compartieron mensajes, lecturas y reflexiones centradas en valores universales como la paz, la fraternidad, la acogida y el respeto mutuo. En un clima de cercanía y escucha, los participantes pusieron de manifiesto la importancia de seguir construyendo espacios de encuentro capaces de tender puentes entre culturas, tradiciones y creencias.
Esta segunda edición consolida una iniciativa que nació con la vocación de fomentar el diálogo interreligioso y promover una cultura de paz desde aquello que une a las personas. En un contexto marcado por conflictos y divisiones en diferentes partes del mundo, el encuentro volvió a lanzar un mensaje de esperanza, subrayando que la convivencia y el entendimiento son caminos imprescindibles para construir una sociedad más humana y fraterna.
Desde Cáritas Diocesana de Salamanca valoramos especialmente este tipo de espacios de encuentro, que reflejan el compromiso compartido de las distintas comunidades religiosas con la dignidad de cada persona, la solidaridad y el bien común.



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