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El Centro de Día realiza una salida cultural a Siega Verde y a Ciudad Rodrigo

Los participantes del Centro de Día de Atención a las Drogodependencias de primera fase realizamos el martes 12 de marzo una salida cultural a a Siega Verde y a Ciudad Rodrigo

La primera parada fue en Siega Verde con una visita guiada a este yacimiento, incluido en la lista del Patrimonio Mundial por la UNESCO en agosto de 2010. Comienza con una breve explicación en el Aula de Interpretación adyacente.

Luego visitamos el Conjunto de Arte Paleolítico de Siega Verde junto a un guía que comentó que es el conjunto de arte paleolítico al aire libre más importante de Castilla y León. Gran conjunto de representaciones de animales realizadas sobre afloramientos de esquistos diseminados por la ribera izquierda del río Águeda, realizados con las técnicas del grabado inciso y el piqueteado. Aparecen reproducidos diversos animales, predominando los grandes ungulados. Las figuras aparecen, generalmente, en pequeños grupos de entre 2 y 6 asociaciones, en forma de paneles de mediano y gran tamaño. No obstante, son frecuentes las figuras aisladas representadas en pequeños afloramientos rocosos.

El recorrido por Siega Verde es un placer que se disfruta con la vista.

Luego visitamos Ciudad Rodrigo población que nos recibió e con hospitalidad y generosidad por parte de sus gentes

Lo primero que visitamos antes de ir a comer fue uno de los museos más curiosos de la ciudad, el Museo del Orinal. Este curioso museo está compuesto por más de 1.300 piezas de diversas épocas y nacionalidades, de la colección privada de José María del Arco Ortiz.

Después, dimos un paseo por el centro histórico y por las murallas en forma de estrella que rodean toda la ciudad con una longitud aproximada de 2.200 metros, y en los puntos con más anchura alcanza los 13 metros.

Realmente no es una única muralla sino que son dos murallas las que protegen la ciudad. Datan del siglo XII cuando se construyeron por orden de Fernando II para brindar protección a la ciudad.

La muralla se encuentra flanqueada por cinco torreones, y tiene siete puertas de acceso aunque en sus orígenes tenía ocho. Las puertas que pudimos ver durante nuestra visita fueron la del Sol, la de Santiago, la del Conde, la de la Colada, la de Amayuelas y la de Santa Cruz.

Fuimos a comer al seminario de San Cayetano donde nos acogieron y comimos una suculenta comida por lo cual darle las gracias a su rector D. Juan Carlos.

Tras la comida fuimos a ver el Castillo de los Trastámara, otro de los grandes edificios que hay que ver en Ciudad Rodrigo y que es, actualmente, sede del Parador de Turismo, donde tomamos un café. También llamado Alcázar de Enrique II por haber sido este el monarca que mandó construirlo es uno de los edificios más imponentes de la villa, como no podría ser de otra manera. Es una obra de 1372 y destaca, sobretodo, por la mole de la Torre del Homenaje, de tres plantas y rodeada por murallas. Merece la pena entrar al Parador de Turismo aunque no os alojéis allí.

Justo enfrente del Alcázar de Ciudad Rodrigo encontramos un último monumento. Se trata del verraco del Puente, figura zoomórfica de granito, que nos recuerda el origen celtibérico de la ciudad. Son decenas los verracos que se han ido encontrando en las provincias castellanas así como en Portugal. Aunque no se sabe exactamente de su función, sí que se sabe de su relación con los vetones, el pueblo que, como dijimos, colonizó Ciudad Rodrigo sobre el siglo V aC.

Por la tarde fuimos a ver la Catedral de Santa María, el primer gran edificio que sale a nuestro paso. Se trata de una construcción de transición del románico al gótico que se debe al empeño de Fernando II de León de dotar de infraestructuras religiosas y civiles a la Miróbriga de los romanos. Desde luego no es la más espectacular de las catedrales de España, pero su visita merece la pena. Especialmente por su bello claustro, por el delicado coro plateresco del siglo XV y por el Pórtico del Perdón, ornamentado con frisos historiados que recuerdan al Pórtico de la Gloria santiagués. No menos imponente es la Puerta de las Cadenas. Por encima de un arco escarzano aparecen doce bellas figuras góticas, situadas en estrechas hornacinas, que representan personajes del Antiguo Testamento.

Luego tras pasar por la plaza mayor fuimos al  Palacio de los Águila, que perteneció a la familia de éste linaje y que fue construido en el siglo XVI. Se trata de otro edificio renacentista-plateresco con una bella portada con grandes dovelas, donde encontramos los blasones familiares, y un precioso patio plateresco, de dos pisos. La balaustrada del primer piso está decorada con un trabajado friso plateresco, parcialmente restaurado. Actualmente está acondicionado a modo de sala de exposiciones, de manera que su interior se puede visitar libremente. Lo más bello, desde luego, su patio.

Este viaje a Ciudad Rodrigo ha sido para todos muy agradable y ha sorprendió a muchos por la amabilidad y el trato agradable de sus gentes porque Ciudad Rodrigo, en un tiempo tierra de frontera y escenario de batallas, hoy se presenta sosegada y amable ante el visitante, al que abre las puertas de su antigua muralla, hoy en desuso. Pues lejos quedan aquellos tiempos de intrigas y batallas.

Centro de Dia de Atención integral de Drogodependencias

 

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