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Formación en el puesto de Trabajo: El sueño de Fatiha

A continuación, reproducimos nuestro reportaje de junio dedicado a la participante del programa «Formación en el Puesto de Trabajo» del centro de empleo Padre Basabe, Fatiha Mendid ben Yahia, en el que ella misma cuenta sus experiencias laborales en España y como logró su sueño de trabajar en aquello en lo que se formó. También disponible en el blog de Cáritas Española. 

 

Las claves de la inserción laboral

‘Padre Basabe’ es el nombre del centro de promoción y empleo de Cáritas Diocesana de Salamanca dedicado a la inserción laboral de los más vulnerables. En sus instalaciones del Paseo de San Antonio, 14 se realiza una intensa labor de información, orientación laboral y acompañamiento, formación laboral a través de diferentes cursos, intermediación (incluyendo convenios de prácticas con empresas) y gestión de ofertas entre otras tareas, para lograr condiciones dignas y un trabajo decente que permita la integración social completa de docenas de personas cada año.

Entre sus últimos grandes logros, está la “Formación en el puesto de trabajo”, cofinanciada con la Unión Europea a través del Fondo Social Europeo en su Programa Operativo de Inclusión Social y Economía Social 2020-2023 (POISES). Su objetivo es (como su nombre indica) ofrecer a las participantes experiencias de aprendizaje en un entorno real de trabajo. Gracias a los convenios de colaboración firmados con diversas empresas salmantinas, los alumnos reciben una formación eminentemente práctica, tutorizados por personal de la empresa colaboradora y por una educadora social de la entidad, que facilita su integración en el puesto y que les ayuda a asimilar mejor las competencias del perfil profesional. Un programa basado en el seguimiento directo por parte de los tutores tanto de la empresa como de Caritas que, en estrecha colaboración, tratan de que los participantes saquen el mayor provecho a este período formativo.

Un viaje frustrante

El ejemplo perfecto de cómo funciona este programa lo encontramos en Fatiha Mendid ben Yahia, una marroquí licenciada en Física y Química que llegó con 33 años a España. Era el 2002, y a pesar de contar con un contrato de trabajo y muchas esperanzas, pronto se dio de bruces con la realidad: no podía ejercer su formación al no contar con una homologación que convalidara sus estudios.

Durante sus primeros cuatro años vivió en Salamanca, buscando una estabilidad sin importar la tarea. Fue entonces cuando descubrió la existencia de Cáritas Diocesana y se puso en contacto con su servicio de empleo. “Primero me consiguieron un trabajo de interna, y después otro de camarera de pisos en el Hotel Gabriel y Galán”. Después de aquello, probó suerte primero en Zaragoza y luego en Vitoria, ciudades en las que encadenó un largo listado de trabajos en lavanderías, restaurantes, hoteles e incluso un almacén. “Agradezco las oportunidades que me han dado para trabajar en cualquier cosa” relata, “pero aquellos trabajos no tenían nada que ver con mis estudios”. Con todo, asegura que durante esos años siempre recibió un buen trato. “En el último, incluso fue como una familia para mí. Nunca sentí rechazo en el trabajo”.

En 2021 decidió probar suerte de nuevo en Salamanca, la misma ciudad en la que había iniciado su aventura, y a la que tenía cariño por su ambiente estudiantil y cultural. No se lo pensó. En seguida acudió a Cáritas en busca de apoyo y asesoramiento, esta vez con una diferencia; en 2017 había conseguido al fin homologar su título, aunque aún no había podido ejercer por las dificultades de acceso a un puesto en el sector, aún más para una musulmana. “Tengo la nacionalidad española, pero con el velo, muchas empresas no te dan la oportunidad de trabajar con ellos”. Eso estaba a punto de cambiar.

La química perfecta 

“En Cáritas me dieron la oportunidad de entrar en el programa de ‘Formación en el puesto de trabajo’”, recuerda. Y le esperaba una gran alegría, porque la empresa elegida para su desarrollo profesional fue ALS Aquimisa, el laboratorio de análisis y control de calidad especializado en la industria alimentaria, que ofrece servicios integrales de asistencia, control de calidad, evaluación y formación en sus laboratorios especializados en áreas como análisis microbiológico, sensorial o de biología molecular.

“Cada semana hemos hecho formación cuatro días en la empresa y uno en Cáritas. Ese día en el centro, hacíamos talleres y dinámicas sobre medio ambiente, igualdad o informática. Después, cada alumno ha tenido sus prácticas en aquello que más le atraía”. Y ella tenía muy claro que lo suyo era la ciencia.

Estos últimos tres meses han supuesto para Fatiha su primera experiencia profesional   relacionada con aquellos estudios que realizó hace más de veinte años. “Agradezco a Aquimisa la oportunidad que me ha dado de cumplir un sueño, de trabajar en aquello que estudié.” Desde el primer momento, la empresa se volcó para que se sintiera lo más cómoda posible. “Jamás me cuestionaron ni mi vestido ni mi forma de ser, cosa que agradezco mucho. Por su tolerancia, la convivencia ha ido de maravilla”, recuerda. “Cualquier cosa que he necesitado, me la han facilitado”.

Con el apoyo del personal, ha trabajado en uno de los laboratorios aplicando diferentes técnicas como la extracción de azúcares, de cloruros en alimentos o de grasas. Su curso terminó a finales del mes pasado, y ahora las puertas se abren en una dirección más esperanzadora que nunca. “Veo unos rayos de sol en mi camino. Ahora ya no es que tenga un título sin experiencia; en mi curriculum pone que hecho algo, y aunque sea poco tiempo, es bueno. Sé que llegará un día en el que voy a trabajar de lo que me gusta”, asegura con decisión.

Fatiha aprovecha la entrevista para mandar dos mensajes claros. Por un lado, a otros que, como ella, vivían la frustración de no encontrar su sitio: “Les digo que jamás abandonen su sueño de conseguir el trabajo que quieran. Las oportunidades vienen y van, y hay mucha gente buena que puede ayudarles a conseguir lo que quieran”. Por otro, a los empresarios: “les pido que den oportunidades a la gente que lo necesita de verdad. En el mundo laboral, ¿Cómo vas a tener experiencia si nadie te da la oportunidad de probar tus capacidades? Ellos tienen la clave, y si echan una mano seguro que todos saldrán ganando”.

Justamente por esto, Fatiha se siente muy agradecida por la oportunidad recibida, y no pierde oportunidad de expresarla. “Gracias. A Cáritas y Aquimisa, y a todas las empresas que han colaborado en este programa de ‘Formación en el puesto de trabajo’, porque echan una mano a personas vulnerables para que puedan conseguir sus sueños.”. Unos sueños que, con esfuerzo y voluntad, muy pronto se convertirán en realidad.

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